viernes, 21 de diciembre de 2012

TESTIMONIO REAL DE DANIEL EKECHUKWU UN HOMBRE QUE VIO EL CIELO Y EL INFIERNO

Daniel Ekechukwu conoció el cielo y también el infierno 
El conoció el cielo y el infierno, luego de dejar de existir como consecuencia de un accidente de tránsito.
El relata los últimos momentos de su vida, la aparición de dos ángeles en circunstancias que él se despedía de su esposa, cuando él quiso advertir de ello, uno de los ángeles  le hizo  una señal de silencio.
De un momento a otro se vio en un lugar hermosísimo, el cielo. 
A continuación el relato del trabajador de la funeraria, donde se encontraba el cuerpo de Daniel.
El narra, que en la noche oyó ruidos, y fue con una linterna a investigar, oía, cánticos cristianos, como los de una multitud.
Pero el espíritu de Daniel estaba en el cielo, y el ángel le mostró desde una distancia el infierno, el vio el sufrimiento de las personas, algunas de ellas le hablaron pidiéndole ayuda. Arrepintiéndose, cuando era demasiado tarde.
Asimismo el ángel le dijo a Daniel que el destino de él también era el infierno, porque había muerto sin perdonar a su esposa. Pero Dios en su misericordia le dio una oportunidad de Vida, y él resucito para dar testimonio de dos lugares reales, cielo y infierno.
Amados hermanos cuidemos nuestra vida espiritual delante de Dios.

Jesús nos dio dos armas espirituales en el evangelio de Mateo, capítulo 26, versículo 41,  y si las abrasamos vamos a poder  andar irreprensibles delante de él:

"Velen y oren para que no entren en tentación;
el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil."
 
Velar, es vigilar, estar con nuestros sentidos espirituales alertas, para ello nuestra comunión intima con el Señor es vital, por ello la segunda arma poderosísima es la oración.
No perdamos nuestra comunicación con él, por el contrario hagamos de nuestras vidas ¡una vida de oración!
No en vano Dios nos enseña en su palabra ello:
"Orad sin cesar"1 Tes. 5:17
"Orar siempre" Lucas 18:11 .
Orar sin cesar,   es la continua conciencia de la presencia de Dios en nuestras vidas, porque somo templo del Dios viviente:
Cristo habita en mí Ef. 3:17
Elías siempre decía, vive Jehová en cuya presencia estoy.
*Es el continuo implorar: "Ayúdame, Jehová Dios mío" Sal. 109:26 a
Es la comunión de vida con Jesucristo, muchas veces inconsciente, pero ininterrumpida: El en mí y yo en El. Juan 15:4*

(*extracto de la meditación de lo que significa orar sin cesar del ministerio de llamada de media noche)

Dios les bendiga y guarde por siempre